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24/04/2013

Sara Montiel y Raquel Meller







Sara Montiel quiso conocer a una gran artista que muchos años antes había conquistado el mundo con su arte y que lo fue todo para el cuplé.




La peineta de Raquel

Raquel Meller apareció por vez primera en un escenario un día de febrero de 1907, en La Gran Peña. A Sara le hacía mucha ilusión conocer y hablar con la gran artista. Cuando se presentó en casa de la Meller, fue su hijo, Jordi Enric,  quien recibió a la Montiel. Cuando éste hizo saber a su madre quién estaba esperando ser recibida, se enfado muchísimo y lanzándole una zapatilla le dijo que se fuera, que no la quería ver. “¡Fuera de mi casa!”. Es verdad que Sara sabia del carácter de Raquel, pero pensó, que mediando su hijo todo podría ser distinto pero no fue así. Sara quedó muy afligida  y decepcionada. Su hijo intentó por todos los medios disculpar a su madre, pero la Montiel también se encontraba presa de un ataque de nervios. Unos nervios que no le impidieron abrir una vitrina donde se encontraba guardada con mucho celo la peineta que lució la famosa cupletista cuando cantó por vez primera  el famoso cuplé el Relicario. Sin pensarlo dos veces cogió prestada la famosa peineta y hasta el día de hoy. Mientras tanto, trataban  de calmar a Raquel…



Todo esto nos lo relataría la propia actriz años más tarde.






Cuando Raquel Meller se casó con su primer marido, el diplomático y escritor Enrique Gómez Carrillo adoptaron a Elena, su primera hija. De su segundo matrimonio con el empresario francés Demon Sayac adoptaron a su segundo hijo, Jordi Enric Sayac. Dicen que con sus hijos no mantuvo nunca una relación estrecha y mucho menos afectuosa. La propia Raquel dijo en muchas ocasiones: “¡Yo crecí sin cariño de nadie! ¡Nadie me quiso en mi niñez!”






En 1920 Raquel Meller estrenó en el teatro Maravillas “El niño perdido” y su hija Elenita con cuatro añitos recién cumplidos salía bailando.


 Raquel Meller falleció un 26 de julio de 1962, a su lado estuvieron su mejor amiga y su hijo.

 
 Raquel Meller junto a su hijo Jordi aplauden a Gloria Lasso (1959)
 


En 1965 a los veintisiete  años, fallecía en un accidente de tráfico su hijo Jordi. Se da la circunstancia de que el joven hijo de la fallecida Raquel Meller hacía cuatro meses que había contraído matrimonio con la enfermera que atendió a su madre en el hospital. Su padre, el conocido empresario francés, acababa de llegar de París para visitar a su hijo.

En 1967 se suicidaría su hija Elena, a los cincuenta años. 



La venenosa (1928)





El periodista y amigo de Raquel Meller, Pablo Vila San-Juan dijo que Raquel cada vez que le nombraban la película El último cuplé o el nombre de su intérprete montaba en cólera arremetiendo contra todos, incluso contra el público que aplaudía al nuevo ídolo de la pantalla. (Sara Montiel, que por supuesto estaba al corriente de esta aversión por parte de la famosa tonadillera, y sabiendo que la podía perjudicar, trato el tema con mucha elegancia y respeto por quien había sido una de las grandes, una artista excepcional sin duda, y una mujer de personalidad única al igual que ella).






 Cuando su amigo Vila le fue a visitar al hospital, quedándole ya poca vida, Raquel le dijo que ya estaba en paz, pero le quería decir algo. Que todo lo que le había dicho de Sara era mentira: Tenía celos. Envidia de su juventud, no de su arte, de su alegría, de su esperanza de amar, cuando yo me sentía morir sin un solo amor a mi lado. Tampoco le dijo algo que los amigos más íntimos nos supieran o intuyeran. 



Sarita Montiel resucitó aquellos viejos cuplés y con ellos a unas maravillosas artistas que lo fueron todo en una época y que desgraciadamente estaban olvidadas. De alguna manera todos quisimos saber de dónde venían esos cuplés, quiénes fueron esas artistas, sus autores, quiénes las estrenaron…Se editaron centenares de cancioneros de Sara con todas ellas.










Otras los cantaron antes que Raquel, pero tuvo que llegar ésta para darles estilo, personalidad…para posteriormente pasar al baúl de los recuerdos. Hasta que por casualidad el destino (sabio) se las ofreció a Sara en bandeja de oro y las hizo suyas, suyas.





Sara Montiel supo con su estilo, su voz (ese arrastrar las sílabas) y con su belleza devolverles el brillo de antaño. Y por supuesto abrió la veda para otras cantantes que creyeron que la fórmula estaba en las canciones, y no fue así. Se apuntaron al filón cinematográfico sin el éxito de la original. Porque los cuplés estaban desde siempre allí esperando que alguien les diera luz y vida. Esperando a Sara Montiel.










10/03/2013

Sara Montiel, 85 años



El secreto de mi éxito. 


 

No, no creáis que tengo la intención de contaros el argumento de aquella famosa película protagonizada Michael J. Fox que triunfaba en España en 1988. No, no va por ahí la cosa. Pero, precisamente ese mismo año Sara Montiel prestaba su bella imagen para presentar a los mallorquines  una opción más de compra, GranUto y nos decía que allí radicaba el secreto de su éxito, o por lo menos el culinario. Sara tenía razón, ese año 1988, venía cargado de mucho éxito, trabajo, sesenta primaveras y el secreto estaba en forma de disco, Purísimo…Sara






 









PurísimoSara” fue, es un trabajo precioso. Un disco muy cuidado y muy hecho para ella, para Saritísima  y su bella, pastosa y aterciopelada voz, por gente por amigos maravillosos que conocían bien a la Montiel. Autores jóvenes que admiraban a la mujer y a la artista. Ella misma nos dijo que este era posiblemente el más bello trabajo, y que el motivo principal era “El primer disco grabado con mis hijos a mi lado”. Su reaparición pública fue espectacular, bellísima. En realidad nos dejo anonadados a todos los que tuvimos la oportunidad de estar pegados a la televisión la noche de la presentación, uf. Pero, ¿quién mejor que ella misma para intentar explicar ese estupendo trabajo? 


 
 

 

"Purísimo Sara", ¿cuál es tu crónica de lo que ofreces? 
Purísimo Sara es, para mí no ser la misma, cambiar.
Pero variar cuando has tenido una personalidad tan fuerte y definida como la mía, un estilo tan propio con el que marqué una época, tener ese estilo durante treinta años y, de pronto, decir que eres otra artísta tras 700 canciones grabadas es una aventura.
Y un riesgo ¿no? 
Ambas cosas.
Sé que he sido muy valiente. Podía haber seguido haciendo galas como hasta ahora, con mis 700 canciones de repertorio y mis 52 LPs, éxitos, absolutamente todos han sido éxitos, desde "el Relicario" a "Nena", "Fumando espero", "La Violetera"...Era muy fácil, no sé si me explico. 
 Perfectamente.
Pero yo dije: No, voy a cambiar, voy a cantar de otra manera, a expresarme de forma distinta. Estuve un año estudiando canciones, hablando con autores como José María Cano, y le dije que me hiciera una a ver que salía.
 Pero no has roto con lo anterior. Ofreces tanta novedad como viejos éxitos. 
 Dáte cuenta que las nuevas canciones son diez. Lo que he hecho es lo que hacen julio y muchos otros, o sea, Julio canta sus "violeteras" y luego lo de Stevie Wonder. Yo lo que hago es ofrecer todo eso pero luego rompo con una canción de Carlos Berlanga, de Carlitos, actualísima, con un argot de ahora, luego otra de sabina, Fúmame, fúmame muy rockera, que está francamente bien.
¿Cómo reaccionaba la gente?
Mira, cuándo acabé de cantar mí "Violetera", sin Montserrat, mi grupo interpretó "Purisimo Sara" y después yo entré en el escenario con un "para-para-papapapara", o sea, otra cosa totalmente diferente. Las chicas de coro, que son dos leones, hacían "iha, iha" y a la mitad de la canción la gente empezó a aplaudir. Sabía que iba a ser así, es matemático.






Esa misma noche, nos presentó a los mallorquines y a otros muchos que se desplazaron a la isla para ver, oír, disfrutar y aplaudir su último trabajo ¿verdad? Podría señalar a algunos/as que me están leyendo. Sí, sí, a ti.



Esta introducción cansina viene rodeada de un halo de felicidad, de velas, tarta, glamour, maquillaje de largos e interminables marabúes y preciosos zapatos de tacón, de vestidos maravillosos y auténticas lentejuelas, de horas, días y años de trabajo en mayúscula, de eso hablo, del autentico y verdadero éxito de Sara Montiel, que sucedió  un 10 de marzo de 1928, otra vez el 8 como número de la suerte.


Y desde aquí, como en otras ocasiones desearte salud y que sigas así, como siempre diciéndonos que la vida está ahí flotando y dura lo que el humo del mejor de tus habanos. Por eso, es un placer disfrutarla con tu presencia, con tu humor, con tus inmensas ganas de vivir y con ese brillo que no pierdes. Realmente Sara, y después de todo lo dicho y escrito, ¿cuál es el secreto de tu éxito?


El mejor dueto de Sara Montiel
 


Pongámonos cómodos y relajémonos




Y para ti, que también cumples años un 10 de marzo y que soportaste con sentido del humor mis bromas y mis fantasías ¡Felicidades!



Sucedió hace 50 años.

En marzo de 1963 saltaba a la prensa el caso de una autentica admiradora de Sara Montiel. Era una alicantina llamada Pepita.





Pepita de Alicante

Pepita, como aquella historia maravillosa de aquel fan perdido voluntariamente en un hermoso pueblo de la península. ¿Os acordáis? Todavía me emociona cuando le veo ingenuo sentado delante del televisor…soy un sentimental, qué le voy a hacer. Bueno, Pepita tenía a Sara como al más grande ídolo de la pantalla y allí donde se proyectaba una película de su actriz, se presentaba Pepita con su bocadillo y se introducía en la magia del patio de butacas, ansiando como única  luminosidad la que la pantalla proyectaría sobre sus ojos. Pero no, no se conformaba con ver una sesión no, nada de eso, permanecía allí sentada, tal vez, no sé, me gusta pensar que esperando aquel bello milagro que años después nos retrató Woody Allen en La rosa púrpura del Cairo y que muchos de nosotros, estoy seguro, ya nos habíamos adelantado a ese sueño.



Pepita permanecía allí sola con sus sueños, hasta que el portero le daba el aviso que tenían que cerrar. Y así, hasta el día siguiente. En marzo de 1963, Pepita confesaba que había visto 59 veces La Reinadel Chantecler y más de un centenar El último cuplé.


En Alicante se hizo muy popular hasta tal punto, que se le permitía el acceso a los cines gratis.
Pepita se atrevió a más y un buen día se presentó en el rodaje de Noches de Casablanca. Sara Montiel la recibió amablemente y conmovida por tanta admiración, la invitó a su casa de Madrid. A mí, que ni los sueños ni la fantasía  me dejan descansar, pienso que talvez, y uniendo mis sueños siempre a la magia del cine que tanto me gusta. Pues eso, tal vez fue el comienzo de una hermosa amistad.



 1963 da para mucho más pero, será otro día.








29/08/2009

LA BUGAMBILIA


Tenía un amigo que su padre tenía montado un taller y en la parte trasera había un enorme jardín muy verde y muy descuidado, ahora que lo pienso. Había arbustos por todas partes y al fondo había una casita atrapada en una enorme bugambilia, todo muy cerrado, todo muy quieto. Me intrigó y le pregunté qué es lo que había allí dentro. Me contó que era de un alemán que se había marchado a su país hacia años y que jamás volvieron a saber nada más de él. En la casita había dejado todas sus pertenencias…Bueno, no pude pensar en otra cosa más que en dar una patada a la puerta y ver que es lo que había allí guardado. Como eso de la patada era más que improbable, decidí tomarme mi tiempo y tratar de convencerle de que entrar allí no era nada malo y que el alemán en cuestión habría muerto, que habían pasado muchos años y todo estaría podrido… En fin, una cosa tan sencilla como era girar una llave, se convirtió en una autentica pesadilla tanto para mí, como para mi amigo, que tenía que soportar día tras día mis ruegos y mis intrigas. Como mi estrategia no daba resultado, opté por hacerle ver que ya no estaba interesado, ni en la casa, ni en la vida del alemán, ni en él. Hasta que un día me vino nervioso y me dijo: "Aquí tienes la llave, si todavía quieres entrar..." Evidentemente no sin antes jurarle que nadie se daría cuenta, que sólo estaría un momento… dos minutos, o incluso menos.




A mí, ¡casi me da un ataque de ansiedad! Abres, miras y sales rápido…, me dijo. Nadie que me conociese antes, ni ahora, saben perfectamente que de allí solo me sacarían arrastrando los bomberos. Y entré. Todavía recuerdo esa sensación de ansiedad, curiosidad, deseo…. Sólo había un tragaluz por donde se colaba un ansioso rayo de sol, que aún daba más misterio si cabe. Estaba todo cubierto con sábanas llenas de polvo, que a mí me importó más bien nada, ya que las fui quitando como un poseso, como si buscase algo en especial, y en realidad no tenía ni idea de lo que esperaba encontrar, quizás al alemán momificado en algún rincón... no sé. Mi amigo estaba desesperado y no me dejaba en paz, repitiendo como un disco rayado: "¡No toques nada, no toques nada!". Ni le oía. Y al levantar una de las sabanas me encontré con un montón de discos, de los cuales vagamente recuerdo quiénes eran los intérpretes. Entre esos discos había tres pequeños, de los llamados sencillos, con la misma foto pero de diferente color. En ellos se podía leer: Sarita Montiel El último cuplé. Me quedé embelesado con esas portadas. Sin dar tiempo a más reacciones ni emociones, me los metí bajo el jersey, por supuesto prestados. Salí disparado y reprochándole (encima) a mi amigo que estuviera tan histérico.




Los discos, los escuchaba una y otra vez, hasta agotar y desesperar a todos en casa, que empezaron a preocuparse de esa fijación.

Sarita me trajo algunos problemas; casi me arruina músicalmente y, si ya con eso no tenía bastante, la mayoría de mis amigos no entendían que siempre estuviera diciendo: Has escuchado está canción, has visto esta foto. Pensaban que estaba como una cabra, posiblemente tuvieran razón. Pero desde luego a mí me encantaba. Tenía trece años.




A la casita nunca más volví, ni tampoco le confesé a mi amigo que me había llevado los discos, ni siquiera hablamos más del tema, fue algo muy curioso, pero así fue. Ambos crecimos y seguimos caminos distintos. Desgraciadamente, él murió en un trágico accidente. Pero no hay vez que pase por el lugar donde su padre tenía el taller y que no recuerde con cariño la casita, al alemán, aquella enorme bugambilia y, por supuesto, a mi amigo.
Me hacia ilusión contar cómo entró la Montiel a formar parte de mi cine, de mi música y de mis sueños.






15/04/2009

La Violetera




¿Violetas?

El último cuplé supuso la consagración y definitivo lanzamiento mundial de Sara Montiel.
En España permaneció más de un año en el cine Rialto, en el parisiense Gaumont cincuenta y siete semanas, en Caracas cincuenta semanas y en Chile ochenta...Así sucesivamente en todos los cines del mundo donde se proyectó.
Una película cuyo coste fue de tres millones, hizo ganar a Cifesa más de quinientos...gracias a que el pobre Juan de Orduña con todos los problemas ecónomicos del mundo se vio obligado a vender los derechos a la citada productora.

Con La Violetera pasó exactamente lo mismo que con El último cuplé, sólo que sin difilcultades económicas. Hubo dinero, se cuidó mucho todo y el éxito fue igual de “apoteósico”. En Buenos Aires se proyectó en varios cines a la vez. Durante los quince primeros días la vieron unas 615.341 personas, dos semanas después, más de un millón de personas... Sara Montiel se asentó para siempre como la estrella máxima de la cinematografía española.

Nadie quiso perderse el estreno de La Violetera.
Abandonada por Raf Vallone, se dedica a beber, cantar y a Franck Villard...
Los discos de la película con unas portadas de infarto...

13/04/2009

El último cuplé ( l )



La Vanguardia 1957


¿Cuántas cosas caben en esa cabeza?
Varias.¿Buenas o malas?
De todo, porque, al fin y al cabo, soy humana.Sarita. ¿Sabes cuales son los enemigos del hombre?
Sí; mundo, demonio y carne.¿Hay mucho mundo en tu vida?
Regular, y el poco que sé es malo.
¿Y demonio?
Mucho.¿Y carne?¿Lo dices por mí?Claro.Más que hueso.

Fuente: Javier Alfaya




Sarita Montiel, después del estreno en varias ciudades de El último cuplé.






“Por todas partes de España donde he ido he sido aclamada espontáneamente; Valencia, Tarragona… En Tarragona lloré como lloro ahora mismo y en cada momento que pienso en lo buenos que han sido todos conmigo. No sé, se lo juro, no sé cómo expresarme. Ayúdeme y dígalo a sus lectores. A veces pienso que este éxito es una especie desagravio que me tributa el público por no haberse fijado antes en mí”

Pocas veces se había visto en un estreno un público tan pendiente de lo que ocurría en la pantalla, ni jamás se estacionó una masa de curiosos tan grande a la puerta del Rialto, esperando la salida de las estrellas...La nueva estrella seguía tan tranquila en Nueva York.

29/03/2009

¡Nena!


¡Oh, balancé, balancé, balancé...!

Pilar Alonso(1897-1980)

Nació en Menorca, y desde niña soñaba con cantar.
Sus padres (ella, peluquera y su padre músico de oficio) para facilitar que su hija hiciera realidad su sueño. A sabiendas de que tenía voz y clase marcharon a Barcelona.
El género donde brilló con luz propia era el cuplé catalán, que se carecterizaba más por la ironía y la parodia que por el dramatismo de sus letras.
Fuente: César Alegre





Fue toda una figura en su época y allí donde cantó, el éxito lo tuvo asegurado. En San Sebastián grabó catorce discos con la casa Inurrieta.
"Juan Inurrieta, credor de la casa de discos Columbia y pionero en España de la industria del disco"
En el Salón Doré, frente a la plaza Cataluña, en 1918 estrenó la canción "¡Nena!" que fue escrita expresamente para ella.
Se retira definitivamente en 1925.


¡Nena!
¡Nena!, me decía, loco de pasión.
¡Nena!, que mi vida llenas de ilusión...



Sara Montiel, supo transmitir en cada canción la emoción que sentía al cantar.



Este vestido pertenecia a la Bella Dorita y estaba hecho de papel.
Sara intento recuperar el vestido, y no hubo forma de encontrarlo.



-El último cuplé ha batido records de taquilla en el mundo entero y me ha hecho ser Sara Montiel. Precisamente porque el guión, y luego el estilo de la película, fueron nuevos en aquel momento. Yo me siento muy orgullosa de haberla hecho y creo que todo español debe estarlo también por tener un film mundialmente famoso- (diciembre 1976)
¿Es cierto que te pagaron muy poco por "El último cuplé"
La película dió una millonada ¿verdad?, pues yo Cobré doscientas cincuenta pesetas diarias y cien mil al cabo de un año y tra mucho esperar.





Cuando llegué a España para hacer El último cuplé, presentí que aquello podía ser lo que tanto había esperado, más importante incluso que rodar en Hollywood junto a los grandes del Septimo arte. Yo tenía que ser yo por mí misma, como me habían alentado a lograrlo Pablo Neruda, León Felipe, y Alfonso Reyes. Y en España, desde España con proyección hacía el mundo, hablando y sobre todo cantando, interpretando, en castellano, en el mismo idioma que ellos utilizaban para sus obras, para sus poemas. Fueron aquellos hombres españoles o americanos de la América-hispana quienes intuyeron en mí un estilo distinto de cantar en castellano y fueron ellos los primeros que aplaudieron mi forma personal de decir el cuplé, sin chillar, expresandolo, dando sentido a la palabra, transmitiendo al público más que la potencia de una voz lo que los autores habían pretendido expresar.



Yuma (1957)





Yellow Moccasin







Se instala otra vez en Estados Unidos y filma Yuma (1957) de Samuel Fuller, la primera película que intentó contar el holocausto del pueblo indio. Por una vez ellos eran los buenos. Sara tiene la oportunidad de alternar con lo mejor de aquellos años.

"Conocí a todo Hollywood en pie de igualdad. Conté con la amistad de seres como David Lean, Gary Cooper, Alfred Hitchcock, Orson Welles, Elia Kazan, Marlon Brando y un largo etcétera". Mann, gran aficionado al tenis, le presenta a su compañera de juego: la “divina” Greta Garbo. A pesar de tanto “glamour”, Sara cuenta con una cuenta bancaría no demasiado boyante y a su marido reponiéndose de un infarto, cuando recibe un telegrama de España:La próxima Sissi del 57 se llamará Sara Montiel. Enrique Herreros”.A la semana siguiente recibí una llamada de Cesáreo González y Benito Perojo, proponiéndome un contrato de 140 millones de pesetas-cuatro millones de dólares de entonces-por cuatro películas. No pude negarme y abandoné Hollywood