Juan de Orduña



Empezó en esto del cine muy joven, casi un niño. No tardó en hacerse muy popular y ser uno de los “galanes” preferidos del público de aquellos años, con películas como la casa de la Troya (1924) o Boy, donde era el protagonista, dirigido por otro de los grandes de nuestro cine, Benito Perojo.
Después de la Guerra Civil, vuelve a ponerse detrás de la cámara, posición que abandonaría ya en contadas ocasiones. Su época como actor la dio por finalizada.



Dirigió un cine “al igual que Sáenz de Heredia y tantos otros” muy del régimen de aquellos años, como era el hacer exaltación "patriótica", casi histérica diría yo, como fue A mi la legión, o la “rayada” Misión Blanca. También abrió la veda a un cine histórico y de cartón piedra, muy al gusto de la época y siempre con éxito, como fue Locura de amor. Luego vendrían Pequeñeces, Agustina de Aragón, La leona de Castilla o Alba de América ambas de 1951. Al igual que abriera la veda a un cine histórico, lo hizo con un proyecto en el que nadie creía: El último cuplé, que a raíz del impresionante éxito de la cinta, aparecieron imitadores a mansalva, con la única misión de aburrir al pobre espectador y a un millón de años luz del producto original.



Las primeras imágenes de la película en el año 1956


Sara Montiel en el aeropuerto de México 1955


El último cuplé puso a los pies de la estrella productores y directores ávidos de hacerse cuanto antes con la “gallina de los huevos de oro”. El éxito inesperado de la película hizo que Sarita abandonase el cine en América, para solamente volver como gran estrella de la pantalla y del espectáculo. Juan de Orduña intentó encontrar un nuevo éxito, pero no tuvo la misma suerte, los gustos estaban cambiando. Se refugió en una serie de zarzuelas que dirigió muy dignamente y con éxito para TVE. Y con un par de proyectos más del todo olvidables, ponía fin a una interesante labor cinematográfica.

Juan de Orduña (1906-1973)





Nobleza Baturra, (1935) dirigida por Florián Rey (1935)
junto a la gran Imperio Argentina.


Imperio Argentina y Juan de Orduña
Sarita en Locura de amor (1948)



Aurora Bautista histérica y al pie del cañón en la "divertida"
Agustina de Aragón(1950)



A mí la legión (1942) de todas las películas (esperpénticas) del género héroes, amistad y batallas que se hicieron en aquellos años, quizás sea la más divertida.

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