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30/04/2010

Sucedió en 1928 "Blasco Ibáñez"




"Me siento una privilegiada de la vida por haber vivido tan intensamente, por haber conocido y por haber sido amiga de personajes tan importantes, por haber tenido acceso adonde sólo unos pocos elegidos pueden llegar y por haberme tocado la diosa del éxito con su varita
"
Marzo 1988


Vicente Blasco Ibáñez "continuación"

Blasco Ibáñez que junto a Ricardo Baños en 1916 (uno de los pioneros del cine español) codirigió y escribió el guión de su propia obra Sangre y arena.


Ricardo de Baños también quedó subyugado por la historia de Juana, la loca y en 1909 estrenó Locura de amor, primera versión del celebre drama que catapultó a Aurora Bautista y que entre tanto cartón piedra Sarita brillaba como puro diamante (no sólo por su belleza, si no por su interpretación de la mora Aldara que hoy pasados los años se mantiene fresca y moderna). Benito Perojo también se interesó por Blasco Ibáñez y llevó al cine La bodega (1930) que contó con la participación de una mujer a la que no le gustaba hacer cine, ya que decía que quedaba demasiado dura. Hablamos de Concha Piquer, cuyo retiro se produjo un 8 de enero de 1958 (después de la que sería su última actuación en Isla Cristina, Huelva) y año en qué Sarita estrenaba su gran éxito, la Violetera.



Años después, Benito Perojo sería el productor de cuatro importantes películas de Sara La Violetera, Carmen la de Ronda, Mi último tango y Pecado de amor. Fue productor a la vez de dos de las primeras películas de la estrella infantil, la única que ha dado este país, Marisol: Un rayo de luz (1960) y Ha llegado un ángel (1961), ambas de Luis Lucia.

Marisol



Marisol fue muy importante en la España de los años sesenta y gozó de una popularidad sólo comparable a la que "sufriera" Shirley Temple (nacida en 1928) en los años treinta. Se editaron miles de postales, cromos,tebeos...Tuvo que ser algo verdaderamente difícil para una niña, que no pudo ejercer como tal. Hoy pasados algunos años desde su adiós definitivo al mundo del cine y la canción, todavía se la recuerda y su luz aún sigue brillando.


Un día Marisol decidió volver a ser Pepa e intentar ser feliz. Me consta que así es.

Por si quereis saber más de Marisol.


¿Y Sara Montiel?


Bueno, Sarita estaba a punto de nacer o en la cuna.

Cuando en 1950 marchó a México a instancias de Miguel Mihura, este la recomendó a un conocido que tenía en tierra azteca, para que Sarita no sé encontrase tan sola (según nos cuenta la actriz en su libro Vivir es un placer). Este hombre en cuestión era un hombre ya mayor que fue secretario o algo parecido de Blasco Ibáñez, en la época que se adaptaron sus novelas en Hollywood.

En 1933, ya instalada la II Republica, sus restos regresaron con todos los honores a su tierra natal. Hubo un proyecto de hacer un mausoleo, pero el golpe de estado de 1936 frustró el proyecto. Su familia volvió a ser perseguida, e intentaron por todos los medios posibles borrar su existencia, destruyendo todo lo que tuviera que ver con él.


Blasco Ibáñez en compañia de sus hijos año 1909.
En 1920 fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Washington.

29/04/2010

Sucedió en 1928



-¿No parpadeas ante una buena piedra?
-Me gustan las piedras preciosas, sí, pero digamos que eso es una avaricia artística, estética. También parpadeo ante un Picasso.
(Tiene dos Picassos, por cierto. "Bueno, no son gran cosa, dos carbones del 55")


Blasco Ibáñez
En enero fallecía en Francia el escritor, periodista y político republicano Vicente Blasco Ibáñez.
Muy criticado por sus contemporáneos, fue de los pocos que conocieron la riqueza en vida gracias a sus novelas.
Escribió su primer libro a los catorce años, se titulaba Cuentos grises y el último que se publicó antes de su muerte fue Novelas de amor y de muerte.

Blasco Ibáñez nació en Valencia un 29 de enero de 1867 dentro de una familia de comerciantes oriundos del bajo Aragón. Fundó el periódico valenciano El Pueblo y para él escribió Flor de mayo y La Barraca. Dejó sin publicar La voluntad de vivir, novela que escribió en 1907. Se dijo que lo tenía todo preparado para que salieran a la venta 12.000 ejemplares, cuando el escritor recibió un telegrama de una mujer a la que previamente había enviado el primer ejemplar: Temo ser reconocida en la novela -le dijo. Al parecer describía la gran pasión que sintió años atrás por ella. El escritor no vaciló y mandó quemar la edición entera… ¡Uf! ¡Qué bonito!





El escritor a su llegada a Lisboa en octubre de 1909, junto al ministro de Estado y senador portugués Magalhaes lima, fallecido -como el escritor valenciano- en 1928

Hollywood

A Hollywood no le fue indiferente el talento del escritor y la posibilidad de adaptar sus novelas a la gran pantalla se vieron pronto realizadas. Eran tiempos de gran creatividad dentro de este casi desconocido arte y se buscaban con ansia buenas historias que contar para adaptarlas a ese idioma universal y cinematográfico puro, como era la expresión, dentro de un mundo de silencio.



Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1921) de Rex Ingram, protagonizada por el primer sex simbol masculino del cine Rodolfo Valentino (años más tarde Vicente Minnelli la llevó de nuevo al cine en 1962, esta vez con Glen Ford, y un largo reparto de buenos actores, tan largo como su duración y ya carente del interés de la primera versión). Sangre y arena (1922) de nuevo con el mítico Valentino. Rouben Mamoulian hizo una nueva versión en (1941) junto a Tyrone Power, Rita Hayworth y la maravillosa Linda Darnell. También existe una versión española del año 1989 dirigida por Javier Elorrieta y con guión de Rafael Azcona.


Valentino





La “Divina” Greta Garbo debutó en el cine americano con Torrent (1926) adaptación de la novela Entre naranjos, a la que siguió The Temptress (1926) de Fred Niblo, adaptación de la novela La tierra de todos.





La Divina


Blasco Ibáñez en Argentina junto a los indios matacos del Gran Chaco.

Sara Montiel


-Has tenido algo de devoradora de hombres?
-Sí, eso sí, pero siempre los he dejado vivos. la verdad es que yo he tenido mucha facilidad para quitarme a los amantes de encima.
-Nunca mejor dicho.
-Sí, me costaba más librarme de un catarro que de un amante