
Sara estaba acabando el rodaje de Furia Salvaje, cuando regresa a España para incorporarse al rodaje de una nueva película, dejando contratos y compromisos en México. Pero antes iba a apurar su tiempo, y en mayo de 1950 partió en la compañia de su madre para Hollywod invitada por unos amigos. Su destino, Nueva York donde tenía reservado camarote en el "Queen Mary" para el 11 de junio. Cuatro días más tarde estaría en Londres, y por Francia, a España donde un 17 de agosto, por fin llega al aeropuerto donde la esperan amigos y , cómo no, la prensa. Nada más llegar la actriz dijo: Traigo de allí un recuerdo que nunca olvidaré. han sido para mí de una cordialidad y de una simpatía generosas, y sólo halagos puedo decir de aquella tierra. México es un país encantador y a mí me abrió sus brazos desde el primer momento.

¿Viene a descansar?
Esa misma semana se incorpora al rodaje de la película.
Acababa Sara de rodar la última escena de su pelicula Aquel hombre de Tanger (1950), y cuando se disponía a abandonar los estudios Chamartín, sintió la mordedura de una áspid, su resbaladiza compañera de rodaje. La prensa de la época difundió la noticia como la espuma y hubo hasta quien dijo que la vibora en cuestion, cautivada por las belleza de la manchega, no pudo evitar morder el pie de la artista y, como aquella antepasada suya que hincó sin compasión sus colmillos en el hermoso pecho de la bella Cleopatra, quiso intentar ganarse la inmortalidad.

A primeros de noviembre y después de catorce semanas de rodaje, Sarita regresó a México, donde la esperaban nuevos e interesantes proyectos. El equipo de Aquel hombre de Tánger siguió rodando hasta finales de diciembre de 1950, y fueron un total de 20 semanas de rodaje. En la película participaron actores tan interesantes como Nils Asther, Nancy Coleman, o Roland Young ,el pícaro tio de Katharine Hepburn en esa maravilla de película Historias de Filadelfia (1940) de George Cukor. Por la parte española estaban Sarita y José Suarez.

Aquel hombre de Tánger fue la última película de Roland young, y la primera y la única que dirigio Robert Elwyn. La cinta la filmaron Robert Elwyn y Luis María Delgado, que dirigió su primera película en 1951, (aunque el mundo del cine no era nuevo para él, ya que estaba en él desde 1942) junto a Henri Decoin que años más tarde dirigiría Noches de Casablanca (1963).

La bella y perversa mora Aixa
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